Estoy seguro de que conoces a algún estudiante que podría rendir más académicamente. Quizás este chico o esta chica tenga algún problema del aprendizaje bien definido, (ya sabes: déficit de atención, dislexia, disortografía,…) o tal vez, sencillamente, haya perdido la motivación por los estudios. Sea como sea, está rindiendo por debajo de sus posibilidades y con riesgo de caer en la espiral del fracaso.

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Si fracasamos ante un reto académico repetidamente (suspendemos siempre los exámenes de matemáticas, por ejemplo), nos frustramos y perdemos el interés por esa materia. Entonces seguimos fracasando, esta vez por falta de esfuerzo. Esta espiral nos arrastra al fracaso.

¿Qué podemos hacer los psicólogos por estos chicos?

Las reeducaciones psicopedagógicas son intervenciones personalizadas sobre aquellos aspectos que están impidiendo a los alumnos alcanzar los aprendizajes esperados. ¿Qué quiere decir personalizadas? Las necesidades y circunstancias de cada estudiante varían. Por ejemplo, en la misma clase, un chico que nunca encuentra el tiempo para hacer los deberes puede compartir pupitre con una chica que le cuesta mantener la atención en lo que está explicando el profesor. Estos dos compañeros pueden haber sacado la misma nota en matemáticas, pero necesitan cosas diferentes para aprender. Entonces, ¿por qué ofrecerles lo mismo?

¿Por qué es importante que el trabajo reeducativo lo realice un profesional de la Psicología?

Porque muchas veces las malas notas no tienen que ver con un trastorno del aprendizaje o por el desinterés por los libros. Cuando hay problemas en casa, cuando uno no sabe por dónde encaminar su futuro o cuando, simplemente, le da más importancia a otros aspectos de su vida (a sus amigos, por ejemplo) que al estudiar; lo primero que se resiente son los resultados académicos. Un psicólogo sabrá detectar cuál es la causa real de la situación y propondrá las estrategias para remediarla.

Muchas veces por falta de tiempo o de recursos, la enseñanza tradicional no puede llegar a todos los alumnos. Las medidas reeducativas llenan este hueco ofreciendo estrategias para que los chicos aprendan a estudiar, mejoren la imagen que tienen como estudiantes, focalicen mejor su atención o reduzcan la ansiedad ante los exámenes. La experiencia nos dice que si este trabajo reeducativo se coordina con la escuela y la familia, la eficacia de la intervención crece considerablemente.

En una próxima entrada os explicaré qué puede hacer la familia para ayudar a sus hijos en sus estudios.