La adolescencia es un periodo del ciclo vital de grandes cambios. Durante estos años, se forman las características más importantes de la personalidad y se desarrollan las habilidades fundamentales para afrontar la vida adulta. Los amigos, la escuela y la familia son los referentes más importantes de esta etapa y como tales pueden ayudar a los chicos y chicas afrontar situaciones difíciles.

Un trabajo conjunto con la familia, el centro de estudios y con otros profesionales que estén en contacto con el adolescente promueve positivamente los cambios deseados.
Algunos problemas propios de esta etapa son:

  • Bajo rendimiento escolar por desmotivación, falta de confianza, bloqueos.
  • Acoso escolar (bullying).
  • Actitudes negativistas, desafiantes y/o desobedientes hacia adultos (padres, profesores, figuras de autoridad).
  • Depresión, inseguridad personal, baja autoestima.
  • Trastornos de ansiedad, miedos y fobias.
  • Desórdenes alimentarios: anorexia, bulimia y trastorno por atracón.
  • Somatizaciones: malestar físico que se presenta o aumenta en respuesta a factores emocionales.
  • Dificultades en las relaciones con sus iguales.
  • Consumo de tóxicos.
  • Manejo del duelo tras la pérdida de alguien cercano.
  • Dudas sobre la identidad y orientación sexual.
  • Separación de los padres.
  • Problemas para encontrar la vocación profesional.