Si te has planteado pedir ayuda a un profesional de la Psicología es probable que tengas algunas dudas. Te presento algunas preguntas habituales que nos hacen a los psicólogos. Espero que te sean útiles:

¿Cómo sé si necesito ir al psicólogo?

No, no hace falta estar “loco” para ir al psicólogo. Tampoco hace falta estar diagnosticado de un trastorno mental o esperar a vivir una situación límite para pedir ayuda. Si, como todos, a lo largo de la vida, has pasado por momentos difíciles (has perdido el trabajo, te has separado de tu pareja, has vivido una etapa de crisis personal,…) sintiéndote limitado o angustiado; has de saber que la terapia te da las herramientas necesarias para poder atravesar esos momentos potenciando tus propios recursos y haciéndote sentir más fuerte.

Pero exactamente, ¿qué es ir al psicólogo?

Déjame que te cuente algo que me pasó. Vino a la consulta una chica asegurando que no sabía qué hacía allí “porque a los psicólogos sólo van los pirómanos, los que tienen Síndrome de Down y los que tienen pensamientos oscuros… y yo no soy nada de eso”. Su madre la había llevado y ella no entendía a qué iba o qué se esperaba de ella. Uno va al psicólogo para tratar lo que le impide vivir como quisiera. Para eso, los psicólogos utilizamos la palabra pero no todas las palabras “curan”. Detrás de una intervención psicológica está el conocimiento científico, el desarrollo de paradigmas y de técnicas que basan nuestra intervención. El profesional de la psicología se encarga de entender qué le está pasando a la persona que tiene delante para ofrecerle alternativas a esa situación y trabajar conjuntamente para que no se repita de nuevo.

¿Hasta qué punto son efectivos los tratamientos psicológicos?

Gracias a la investigación, hoy sabemos que la psicoterapia ha demostrado ser más eficaz que no hacer nada. Eso sí, necesitamos de algunos factores para que la terapia sea útil. Es una responsabilidad compartida entre terapeuta y cliente que el trabajo de las sesiones dé sus frutos. Los psicólogos nos encargamos de ajustar la intervención a cada paciente en concreto teniendo en cuenta el problema específico y las circunstancias que le rodean. Esto incluye nuestros conocimientos, la experiencia adquirida y la formación constante que vamos recibiendo. ¿De qué tiene que responsabilizarse quien consulta? Quien va al psicólogo debe comprometerse con la terapia, asistir a las sesiones, aprovechar el tiempo destinado a las mismas y utilizar los recursos ofrecidos. Cuando se dan estas condiciones, el tratamiento psicológico se muestra eficaz.

¡Lo mío no tiene solución! ¿Cómo me puede ayudar un psicólogo?

Es habitual sentirse frustrado cuando uno ha intentado todas las soluciones que tenía a su alcance y ha fracasado en cada una de ellas. Cuando los consejos de nuestros familiares y amigos tampoco nos sirven, nos comenzamos a desesperar. Precisamente, cuando esto pasa, es un buen momento para recurrir a un profesional. Los psicólogos ayudamos a describir la situación problemática y ver qué la está motivando. Ofrecemos otra visión para entender qué está sucediendo y proponemos soluciones adaptadas a cada persona basadas en la evidencia.

Alguna vez he pensado en ir a terapia, ¿por qué debería hacerlo ahora?

Atreverse a dar el paso de pedir ayuda no es fácil. Si estás leyendo esto, probablemente te habrás dado cuenta que algo no funciona en tu vida. Quizás habrás tratado de quitarle importancia, en algún momento habrás pensado que no es para tanto o que ya se solucionará con el tiempo. Es habitual pasar por esta ambivalencia e incluso tener miedo a cambiar. Déjame decirte que el tiempo raramente soluciona nada. Los problemas los arreglamos nosotros cuando nos ponemos manos a la obra con ellos. ¿Por qué no empezar ahora?

¿Por qué es tan “caro” ir al psicólogo?

Cuando digo que soy psicólogo, mucha gente reconoce la importancia de la profesión “en los tiempos que corren” y a menudo añaden que conocen a alguien que necesitaría ir a terapia “pero es tan caro…”. No lo voy a negar, realizar un tratamiento psicológico implica un desembolso económico y, hoy en día, se trata de un servicio principalmente privado.

Creo que debemos replantearnos qué consideramos “caro” y qué es “barato”. Si pregunto “¿quién quiere vivir mejor?” todos me diréis “sí, yo quiero”. Entonces, ¿cuánto estás dispuesto a invertir en ello? ¿Cuánto pagarías por entenderte con tu pareja? ¿Qué precio tiene la autoestima? ¿Cuánto vale salir de la tristeza? ¿Qué precio le ponemos a relacionarte debidamente con tu hijo adolescente?

La terapia no es algo que se pueda comprar y envolver para regalo. Tampoco tiene efectos inmediatos, no es algo “divertido”,… ¡y encima hay que pagarla! En un mundo materialista, inmediato y hedonista es complicado valorar el trabajo psicológico.

Por otra parte, ejercer como psicólogo reúne unas características que no se dan en otras profesiones: atendemos a una persona por sesión, esta sesión puede durar una hora pero antes hay una preparación y un seguimiento posterior, a menudo nos coordinamos con otros profesionales, solicitamos supervisión de los casos que llevamos,… Además debemos afrontar una serie de gastos tales como: colegio profesional, seguros de responsabilidad civil, alquiler del local, impuestos, licencias… además de la inversión que realizamos en seguir formándonos para mejorar en nuestro trabajo.

En resumen, ir al psicólogo, además de un esfuerzo económico, supone un esfuerzo personal. También es una oportunidad para revisar qué valor le damos a nuestro bienestar. Personalmente, me esfuerzo en ofrecer precios asequibles, independientemente de cuál sea tu situación. Si te encuentras en una situación económica difícil pero estás decidido a comprometerte con una terapia, no dejes de pedir ayuda.

¿Por qué debería acudir a ti?

Ayudar desde el compromiso y la profesionalidad a quien pasa por un momento delicado, es lo que guía mi forma de trabajar. Además de las técnicas que pueda utilizar o los conocimientos que pueda tener, baso mi intervención en el compromiso con la persona que consulta, respetando su ritmo y ofreciendo un trato cercano. Cuando ex pacientes contactan conmigo para explicarme cómo ha cambiado su vida o cuando responsables de instituciones confían en mí para atender a alguno de sus miembros, sé que algo estoy haciendo bien.

¿Te has quedado con alguna duda? ¿Te gustaría preguntar alguna cuestión que no aparece en el listado? Escríbeme a luis@salarvidal.com. ¡Estaré encantado de responderte!