Para cualquier persona que se haya planteado comenzar algo, hay tres momentos a lo largo del año que parecen propicios para hacerlo: el mes de enero, con sus propósitos de año nuevo; el cumpleaños, sobre todo si estrenamos década; y septiembre, cuando queremos aprender inglés, perder el peso ganado durante las vacaciones o se inicia el curso escolar.

Para algunos, es una tendencia natural dejar las cosas para más adelante pero, paradójicamente,  postergar angustia.

Y aunque es difícil achacarlo a circunstancias ajenas a nosotros, confiamos en ciertas “fuerzas externas” para resolver algunos asuntos pendientes. “Sé que tengo que hacer esto y no lo hago… pero ya llegará el momento de hacerlo”.

La realidad es que las cosas no se hacen solas y el tiempo no soluciona los problemas. El iniciar, el cambiar, el hacer requieren esfuerzo, riesgos y cambios; pero sobre todo nos proponen hacernos responsables de nosotros mismos.

Aprovecho este primer post para daros la bienvenida a mi web. En el blog, iré escribiendo sobre temas relacionados con la psicología, dando voz a nuevos planteamientos pero también ofreciendo información veraz. ¡Espero que sea de vuestro interés! Me gustaría conocer vuestras opiniones sobre lo que vaya publicando. ¡Empecemos!