Luis Salar Vidal

Psicólogo

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Una caja de herramientas

La vida está llena de cambios: mudanzas, ascensos, estrenos y… ¡el nuevo año que empieza! Los cambios nos permiten mirar atrás y utilizar lo aprendido para mejorar en el futuro.

Pero a veces nos vemos obligados a cambiar. No porque nos sintamos necesariamente motivados o seamos especialmente valientes. A veces, simplemente, lo tenemos que hacer: renovarse o morir.

Estoy escribiendo esta entrada pensando en aquellos que estén pasando por momentos difíciles y sientan que no pueden afrontarlos ni física ni mentalmente. Para ellos, y para todos los demás, he preparada una pequeña caja de herramientas. Son cuatro instrumentos que me han ayudado y creo que también os pueden ser útiles a vosotros.

Un programa de entrenamiento llamado “Del sofá a los 5km”. Empezar a correr no fue fácil para mí. Las excusas para quedarme en el sofá eran de todos los colores y sabores posibles. Una vez conseguía ponerme las zapatillas, empezaba con mucha fuerza, me cansaba a los pocos minutos y tardaba días en recuperarme. Consecuencia: no volvía a correr hasta pasadas varias semanas. Con este programa, no tienes que esforzarte en exceso. Sólo tienes que ser regular y seguir los intervalos de tiempo e intensidad propuestos. Con lo cual obtienes dos beneficios: te pones en forma y estás concentrado. Correr largas distancias o más rápido acaba llegando solo.

Las primera semana del plan. Mi consejo: Antes de ponerlo en práctica, consulta con un médico.El plan completo aquí: http://www.habitosvitales.com/2008/06/27/del-sofa-a-los-5k-un-programa-para-empezar-correr/

Meditar. La meditación se está convirtiendo en un pequeño milagro. Personalmente, no la he descubierto hasta el año pasado. Desde entonces, le dedico 10 minutos al día, como mínimo. La meditación nos permite centrarnos en el aquí y el ahora. En lo que somos y en lo que no somos. Lo que es esencial y de lo que podemos prescindir. Y sobre todo, a tomar cierta distancia de nuestro día a día. Hay miles de videos en YouTube y decenas de aplicaciones. Un buen recurso para iniciarse es Zenfie.

 

covey_los_7_habitos_de_la_gente_altamente_efectivaUn libro llamado “Los siete hábitos de la gente altamente efectiva” de Stephen Covey. Hace unos meses asistí a un curso de finanzas para psicólogos impartido por economistas. Cuál fue mi sorpresa que, lejos de hablarnos de ingresos, gastos y beneficios; nos explicaban, a nosotros psicólogos, conceptos como motivación, relaciones o empatía. Uno de los libros que nos recomendaron fue éste.  No es un libro para leerlo de un tirón. Pero sí para consultar con frecuencia. Mediante anécdotas, Covey nos invita a reflexionar sobre nuestros actos y sobre cómo acceder al cambio… de verdad. No sólo está orientado al mundo laboral, también expone situaciones cotidianas del ámbito personal y familiar.

La última herramienta de la caja. La Plegaria de la Serenidad. Quizás sea la combinación de palabras más potente que haya leído. La he visto escrita en internet cientos de veces. Unas webs se la atribuyen a los jefes indios, otras a San Agustín o a John Lennon. Pero parece que fue el filósofo Reinhold Niebuhr su autor. Aunque empiece por la palabra “Señor”, no tiene un especial contenido religioso y se puede sustituir por “Energía”, “Universo” o cualquier persona que sea relevante para vosotros. Ahí va:

Señor, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar,

Fortaleza para cambiar lo que soy capaz de cambiar.

Sabiduría para entender la diferencia.

Espero que os haya gustado mi regalo. Ojalá estéis pasando unas felices fiestas y no necesitéis nada de esto… pero podéis dejar esta cajita a mano por si os hiciera falta.

PD: Un regalo más de última hora. Amigos. Hay problemas por los que no deberíamos pasar solos. Con alguien de confianza, tenemos más garantía de éxito. Si tenéis un amigo que confía en vosotros, cuidadlo. Si encontráis a alguien en quien confiar, confiad y compartid lo que os preocupa. Atesorad amigos de verdad.

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¿Qué pueden hacer las reeducaciones psicopedagógicas por los estudiantes?

Estoy seguro de que conoces a algún estudiante que podría rendir más académicamente. Quizás este chico o esta chica tenga algún problema del aprendizaje bien definido, (ya sabes: déficit de atención, dislexia, disortografía,…) o tal vez, sencillamente, haya perdido la motivación por los estudios. Sea como sea, está rindiendo por debajo de sus posibilidades y con riesgo de caer en la espiral del fracaso.

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Si fracasamos ante un reto académico repetidamente (suspendemos siempre los exámenes de matemáticas, por ejemplo), nos frustramos y perdemos el interés por esa materia. Entonces seguimos fracasando, esta vez por falta de esfuerzo. Esta espiral nos arrastra al fracaso.

¿Qué podemos hacer los psicólogos por estos chicos?

Las reeducaciones psicopedagógicas son intervenciones personalizadas sobre aquellos aspectos que están impidiendo a los alumnos alcanzar los aprendizajes esperados. ¿Qué quiere decir personalizadas? Las necesidades y circunstancias de cada estudiante varían. Por ejemplo, en la misma clase, un chico que nunca encuentra el tiempo para hacer los deberes puede compartir pupitre con una chica que le cuesta mantener la atención en lo que está explicando el profesor. Estos dos compañeros pueden haber sacado la misma nota en matemáticas, pero necesitan cosas diferentes para aprender. Entonces, ¿por qué ofrecerles lo mismo?

¿Por qué es importante que el trabajo reeducativo lo realice un profesional de la Psicología?

Porque muchas veces las malas notas no tienen que ver con un trastorno del aprendizaje o por el desinterés por los libros. Cuando hay problemas en casa, cuando uno no sabe por dónde encaminar su futuro o cuando, simplemente, le da más importancia a otros aspectos de su vida (a sus amigos, por ejemplo) que al estudiar; lo primero que se resiente son los resultados académicos. Un psicólogo sabrá detectar cuál es la causa real de la situación y propondrá las estrategias para remediarla.

Muchas veces por falta de tiempo o de recursos, la enseñanza tradicional no puede llegar a todos los alumnos. Las medidas reeducativas llenan este hueco ofreciendo estrategias para que los chicos aprendan a estudiar, mejoren la imagen que tienen como estudiantes, focalicen mejor su atención o reduzcan la ansiedad ante los exámenes. La experiencia nos dice que si este trabajo reeducativo se coordina con la escuela y la familia, la eficacia de la intervención crece considerablemente.

En una próxima entrada os explicaré qué puede hacer la familia para ayudar a sus hijos en sus estudios.

Comprender para ser comprendido

Cuando era pequeño, en las puertas de los vagones del metro había un cartel que ponía “Dejen salir antes de entrar”. El mensaje es claro: si quieres entrar, antes, facilita la salida del que está dentro; porque cuando el otro salga, dejará libre un espacio que tú podrás ocupar. Pues bien, en la comunicación interpersonal pasa exactamente lo mismo. Para que te comprendan, antes tienes que comprender tú al otro. Os pongo un (mal) ejemplo:

… ¿y quién escucha a la hija?

– Hija, desde hace unos días te veo triste, ¿qué te pasa?
– No sé… Vas a pensar que es una tontería, mamá.
– ¡De ninguna manera! Puedes confiar en mí. Puedes explicarme lo que sea. ¿Qué te preocupa?
– Bueno, te diré la verdad, no me gusta nada lo que estoy estudiando.
– ¡¿Qué?! ¿Qué quieres decir que no te gusta lo que estás estudiando? ¡Con lo que te ha costado entrar en la carrera! ¡Y el esfuerzo que hemos hecho para pagar la matrícula! Si estudiaras más, no te pasaría eso. Fíjate en tu hermana, ella sí que aprovecha el tiempo. Mira que te lo hemos dicho veces, deja der ir con esas compañías. Le tienes que poner más ganas…

Muchas veces arreglamos las cosas con un consejo precipitado cargado de buenas intenciones. Y dedicamos poco tiempo a comprender qué le está pasando realmente al otro. Todos deberíamos llevar un cartel que dijera: “Comprenda antes de ser comprendido”. Lo que dice la madre del ejemplo es perfecto, pero no tiene nada que ver con su hija. Es probable que la joven se ponga a la defensiva y no confíe en el mensaje de su madre ¿cómo puede decir que le puedo explicar todo si no me comprende? ¿Cómo le voy a hacer caso si no sabe lo que me pasa? Es lo que puede estar pensando.

Los buenos consejos no sirven de nada si no somos capaces de entender qué le pasa al otro.

¿Y por qué sucede esto? Porque procuramos que nos entiendan antes y luego ya veremos qué hacemos con lo que nos dice el otro. Esto nos hace estar preparando una respuesta cuando nos están hablando, en vez de estar escuchando de verdad. Llevamos a nuestro terreno lo que nos explica el otro: “es terrible lo que te pasa, déjame que te cuente mi experiencia”. Esto es un ejemplo de cómo priorizamos que nos entiendan primero. Por eso muchas veces las conversaciones son monólogos disfrazados y la escucha la dejamos en modo automático.

Cuando no escuchamos de verdad al otro, las conversaciones se convierten en monólogos intercalados.

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He puesto un ejemplo relacionado con la vida familiar pero estas situaciones pasan en cualquier contexto. Hace tiempo, entré en una entidad financiera cuyo eslogan te invitaba a hablar con uno de sus empleados. La persona que me atendió me ofreció, muy amablemente, un datáfono, un seguro de vida y un plan de pensiones antes de que le pudiera decir que quería abrir una simple cuenta corriente. En seguida me transmitió que para ella, y para su banco, lo importante era promocionar los productos en oferta. Lo que yo necesitara era secundario. Seguro que os habéis sentido poco tenidos en cuenta en algún momento.

En otra entrada os propondré un cambio en la forma de relacionaros basado en comprender al otro. Hasta entonces, procurad entender antes, así será más fácil que os entiendan.

¿Cómo miramos al enfermo mental?

Los días mundiales sirven para denunciar situaciones sociales injustas, dar voz a colectivos minoritarios o concienciar a la población sobre alguna problemática concreta. Así, por ejemplo, el Día de la Mujer conmemora la lucha de la mujer por participar, en igualdad de condiciones con el hombre, en la sociedad, o en el Día Internacional del Trabajador los sindicatos reivindican los derechos de la clase obrera. Hoy, 10 de octubre, es el Día Mundial de la Salud Mental, fecha escogida para prestar especial atención a esta parcela de la condición humana. Pero ¿por qué es necesario dedicar un día a la salud mental? El estigma que sufren los afectados por este tipo de desórdenes ya justifica esta jornada.

Algunas cifras

Según la OMS, dos de cada diez niños en el mundo, padece un trastorno mental. Entre el 15 y el 25% de los chicos europeos padecerá uno o dos trastornos mentales durante la adolescencia. Sólo en Catalunya, la Associació Contra l’Anorèxia i la Bulímia calcula que hay 28000 jóvenes con algún síntoma de desorden alimentario. También en Catalunya, los centros de salud mental atendieron en 2014 a 60000 niños y jóvenes, un 7% más respecto el año anterior. Se calcula que en el último año, un 6% de la población española ha sufrido un trastorno ansioso y otro 4% ha pasado por un proceso depresivo. La venta de hipnóticos, ansiolíticos y antidepresivos ha ido en aumento en los últimos años. Aunque se puede decir más alto, queda claro que la enfermedad mental está aquí, entre nosotros… y también en nosotros.

Otro tipo de cifras

La enfermedad mental genera muchos prejuicios.

Un informe publicado en 2009 sobre las actitudes públicas hacia las personas con enfermedad mental, reveló que el 70% de la población no dejaría que un enfermo mental estable cuidara de sus hijos. El 80% no lo querría como profesor. El 60% lo descartaría para un trabajo aunque estuviera más preparado que otro candidato. Y quizás el dato más revelador, el 65% no lo aceptaría en su grupo de amigos. Este estudio constata la percepción estigmatizada que la población tiene (tenemos) sobre la enfermedad mental y plantea una pregunta: ¿cómo es posible que estando estas patologías tan presentes en nuestras vidas sigamos entendiéndolas tan mal? El trato que han recibido por parte de los medios de comunicación sucesos puntuales, presentando al enfermo mental como una persona violenta y dañina; el olvido sufrido por el sistema acerca de este tipo de desórdenes y culpar injustificadamente al enfermo mental de su patología tienen algo que ver.

Entender la Enfermedad Mental. Entender la Salud Mental

Sorprende esta visión tan rígida acerca de la enfermedad mental cuando la salud mental no es una situación estable, si no que debemos entenderla como un continuo, siempre cambiante, entre la salud y la enfermedad y en el que es difícil distinguir entre el “enfermo” y el “sano” en la población general. Además, no debemos olvidar la importancia de los factores psicosociales de riesgo que pueden actuar como precipitantes de una crisis en caso de no poder resolver ciertas situaciones. Todos en algún momento vamos a pasar por acontecimientos vitales estresantes (el fallecimiento de un ser querido, la pérdida de empleo, la adolescencia de un hijo) y también todos podemos pasar a formar parte de un grupo de riesgo (mujeres embarazadas, chicos que fracasan en sus estudios, personas sanas que enferman gravemente).

Invitación a otra mirada

Es el momento de acercarse a la enfermedad mental, a los enfermos mentales y a sus familias, despojados de estas ideas preconcebidas. Los medios de comunicación y la industria del entretenimiento deberían informar en términos objetivos, promocionando la salud mental y los avances en el tratamiento de este tipo de patologías. Todos deberíamos plantearnos desde dónde nos acercamos al sufrimiento humano: quizás desde el miedo, el desconocimiento, la desconfianza,… y revisar nuestros prejuicios para cambiarlos por conocimiento, curiosidad y el convencimiento de que la enfermedad mental también puede afectarnos a nosotros.

Os dejo con este video de la Confederación de Salud Mental de España… y ¡feliz Día de la Salud Mental!

 

Empezar

Para cualquier persona que se haya planteado comenzar algo, hay tres momentos a lo largo del año que parecen propicios para hacerlo: el mes de enero, con sus propósitos de año nuevo; el cumpleaños, sobre todo si estrenamos década; y septiembre, cuando queremos aprender inglés, perder el peso ganado durante las vacaciones o se inicia el curso escolar.

Para algunos, es una tendencia natural dejar las cosas para más adelante pero, paradójicamente,  postergar angustia.

Y aunque es difícil achacarlo a circunstancias ajenas a nosotros, confiamos en ciertas “fuerzas externas” para resolver algunos asuntos pendientes. “Sé que tengo que hacer esto y no lo hago… pero ya llegará el momento de hacerlo”.

La realidad es que las cosas no se hacen solas y el tiempo no soluciona los problemas. El iniciar, el cambiar, el hacer requieren esfuerzo, riesgos y cambios; pero sobre todo nos proponen hacernos responsables de nosotros mismos.

Aprovecho este primer post para daros la bienvenida a mi web. En el blog, iré escribiendo sobre temas relacionados con la psicología, dando voz a nuevos planteamientos pero también ofreciendo información veraz. ¡Espero que sea de vuestro interés! Me gustaría conocer vuestras opiniones sobre lo que vaya publicando. ¡Empecemos!