Luis Salar Vidal

Psicólogo

Categoría: acoso

¿Quién es quién en el bullying?

Las primeras investigaciones sobre el bullying, o acoso escolar, se centraron, básicamente, en el acosador. ¿Quién era? ¿Qué le motivaba? ¿Qué hacía? A pesar de ser el objetivo de burlas y golpes, la víctima, recibía menos atención. Estos trabajos respondían a una visión individualista: en la intimidación hay uno que la realiza y otro que la recibe.

Estudios más recientes han superado este marco y explican el fenómeno del acoso entre iguales desde su dimensión relacional. Además de acosador y víctima, en una situación de violencia en la escuela, hay muchos compañeros conocedores de tales circunstancias, y, por tanto, implicados. Cada uno de estos reaccionará de forma diferente ante estas agresiones.

En una entrada anterior, explicaba la diferencia entre agresividad, violencia y bullying. Cuando hablamos de acoso escolar nos referimos a un maltrato sistemático entre iguales, mantenido en el tiempo y con la intención de hacer mal, imponiendo el esquema de abuso de poder desequilibrado entre víctima y agresor.

Aunque se den en la escuela, agresividad, violencia y acoso no son lo mismo.

Una visión interpersonal del acoso escolar implica tres roles principales: agresor, víctima y espectadores. Un factor que mantendrá la situación de bullying será la respuesta que den estos últimos como testigos.

¿Quién es quién?

Los acosadores son los que llevan a cabo los ataques. Normalmente son impulsivos, dominantes y nada empáticos con sus compañeros. Los que utilizan la fuerza física para intimidar suelen ser robustos. Con los adultos, se muestran desafiantes y violentos. Aunque no son especialmente habilidosos socialmente, son más populares que las víctimas y cuentan con un número considerable de seguidores: los colaboradores y los animadores.

Los colaboradores se ponen del lado del acosador, dependen de él y pueden provocar verbal y físicamente para propiciar una agresión. A pesar de esto, también comparten características con las víctimas y el resto de espectadores. Cuando no desempeñan este papel, se muestran abiertos a resolver los conflictos desde el diálogo.

Los animadores respaldan al acosador alentándolo en sus acciones o riéndose de la víctima. Suelen ser un grupo numeroso que ha normalizado la situación de acoso y la viven como algo curioso y divertido.

Los animadores piensan que un compañero agrada a otro ‘son cosas que pasan’.

En el otro extremo encontramos a la víctima. Las víctimas reciben las agresiones y, aunque no todas reaccionan igual, mayoritariamente responden de forma sumisa y no explican nada de lo sucedido. Suelen ser chicos inseguros, sensibles y poco populares en clase. Aquellas víctimas más activas y seguras de sí mismas, desarrollan actitudes negativas hacia sus compañeros. Mediante burlas, por ejemplo, estas víctimas logran desencadenar una reacción agresiva en los demás que acaba en su contra.

Los distintos roles en el acoso escolar.

Los distintos roles en el acoso escolar.

Los defensores empatizan con las víctimas y le muestran su apoyo de forma más o menos explícita. Unos saldrán en su defensa en el momento del acoso, mientras otros le mostrarán su apoyo en privado.

Finalmente, nos encontramos con un grupo minoritario de compañeros que saben lo que está pasando pero que no intervienen por miedo a las consecuencias que puedan recibir, los espectadores neutrales. Aunque se identifican con la víctima, con su silencio, pretenden evitar convertirse en la próxima. Este miedo a ser los siguientes les puede hacer animar al agresor en sus actos.

Habla un espectador: “Yo no digo nada para que no la tomen conmigo.”

Como hemos visto, el bullying es un fenómeno complejo con varios elementos interactuando entre sí. En otra entrada hablaré sobre el papel de los adultos en estas situaciones. Alumnos, padres y profesores han de ser conscientes de que el acoso escolar debe denunciarse.

Noticia de un acoso

En octubre de 2015, Diego, de 11 años, dejó una carta junto a su muñeco favorito en la que se podía leer: “No aguanto ir al colegio y no hay otra manera de no ir”. Después de escribir esa nota se tiró por la ventana del quinto piso donde vivía con su familia. Los padres, convencidos de que Diego era víctima de acoso escolar, ya lo habían puesto en conocimiento de la Policía sin que nada cambiase. “Cosas de críos”, habría dicho, supuestamente, el director del colegio. Tres meses después, la Comunidad de Madrid se ha comprometido a reabrir la investigación para determinar si algo ocurrió en el centro que de alguna manera provocara su muerte. ¿A qué nos referimos cuando hablamos de acoso escolar? ¿Es el ‘bullying’ cosa de críos?

Agresividad y violencia
La Real Academia Española define agresividad como la tendencia a actuar o responder violentamente. Esta definición distingue entre agresividad y violencia y prácticamente las iguala. Pero estaremos de acuerdo en que no es lo mismo el chico que empuja a un compañero para coger un buen asiento en el autobús que golpear frecuentemente a otro al que considera débil para amedrentarlo aún más. En el primer caso, la agresividad tiene la finalidad de defender algo que se percibe como bueno y que se ve amenazado (no quiero que me quiten ese sitio al lado de la ventana que tanto me gusta). En el segundo, el objetivo es la destrucción o el dominio, ya no se trata de agresividad, es violencia. La Organización Mundial de la Salud considera que una conducta es violenta cuando existe intencionalidad de hacer daño y un uso del poder. La intencionalidad y el poder distinguirían la violencia de la agresividad y de otros actos accidentales que producen daños.

‘Bullying’
Desde los años 70 una de las formas de violencia que más atención ha recibido es el acoso escolar o ‘bullying’. Definimos ‘bullying’ como una conducta violenta entre compañeros caracterizada por su intencionalidad, persistencia y desequilibrio de poder. Esta violencia, que puede ser física o psicológica, la realiza reiteradamente un alumno (o un grupo) hacia otro, de modo que, la víctima se siente incapaz de salir de esta situación por sus propios medios (Olweus, 2006).

El ‘bullying’ se caracteriza por ser una conducta repetitiva y frecuente, se realiza con el objetivo de intimidar a la víctima y existe un desequilibrio de poder entre quien lo lleva a cabo y quien lo padece.

El acoso escolar adopta varias formas: verbal (motes, insultos, amenazas), física (golpes, empujones, palizas), emocional (chantaje, extorsión, creación de falsas expectativas), sexual (tocamientos no consentidos, gestos obscenos, demandas de favores sexuales) y cibernético (uso de las nuevas tecnologías para insultar, amenazar, difamar).

No todas las formas de agresividad que se dan en las escuelas corresponden con acoso escolar.

Las escuelas y los institutos son los lugares donde niños y adolescentes pasan la mayor parte del tiempo. En las aulas, no sólo se imparten conocimientos técnicos, también se transmiten valores y normas que preparan a los chicos para la vida adulta, aprenden a ser ciudadanos. Una de las principales preocupaciones de la comunidad educativa y de las familias es conseguir la integración de los estudiantes en los centros de estudios y evitar la violencia escolar. Como hemos visto, no todo comportamiento violento es señal de acoso. El ‘bullying’ tiene unas características que le diferencian de otras formas de violencia que se dan en los centros escolares. Y, aunque estén implicados menores, no es cosa de críos.

Detectar el ‘bullying’ no es sencillo. A veces se presenta disimuladamente y logra pasar desapercibido. Eso le permite derivar hacia consecuencias irreversibles, como el caso de Diego, o intenso sufrimiento psicológico.

Espero que la entrada haya sido de vuestro interés. Pienso que cuanta más conciencia haya sobre este tema, se podrá actuar en más casos. En otra ocasión repasaremos quién es quién en las situaciones de acoso escolar.


La definición de acoso es de Olweus:

Olweus, D. (2006). Conductas de acoso y amenaza entre escolares. Morata. Madrid. (1ª edición, 1998).

La diferencia entre agresividad y violencia:

Equipo de Atención al Menor. (2014). Adolescencia y transgresión. Octaedro. Barcelona.

La carta completa de Diego:

http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/conmocion-madrid-por-carta-suicidio-nino-anos-4831447