Luis Salar Vidal

Psicólogo

Autor: lsalar (página 1 de 3)

La primera sesión

Iniciar una terapia psicológica es una gran decisión. Muchas personas se sienten intimidadas en la primera visita. Pero ¿cómo afrontarla con mayor seguridad? A continuación, explico lo que puedes esperar y cómo puedes obtener lo mejor de esa sesión y de las siguientes.

Ve preparado. Ten una idea de por qué vas y qué quieres obtener. Puede ser útil tener uno o dos objetivos en mente. Por ejemplo, ¿quiero abordar un episodio concreto de mi vida? ¿Me interesa cambiar cómo me relaciono con los demás? ¿Es normal sentirse así después de la muerte de un ser querido? Por supuesto, estas metas pueden cambiar a lo largo del proceso y aparecer otras al cabo de unas sesiones.

Pregunta. No tengas miedo a preguntar abiertamente al terapeuta sobre cómo trabaja, o qué experiencia tiene. Estás

Como en toda profesión, más que centrarnos en qué psicólogo acudir lo que va a importar más es que el profesional sea honrado y claro.  (Foto: Susi Watson).

Como en toda profesión, más que centrarnos en qué psicólogo acudir lo que va a importar más es que el profesional sea honrado y claro.
(Foto: Susi Watson).

en tu derecho. Pero también investiga sobre aquello que puede hacer tu proceso más llevadero. ¿Cuánto tiempo tardo en llegar a la consulta? ¿Suele ser puntual? ¿Cuánto cuestan las sesiones? ¿Qué pasa si anulo una visita? La terapia no puede ser otro quebradero de cabeza. Este tipo de conversaciones son oportunidades para tener una impresión del terapeuta y para notar cómo nos sentimos con él. Independientemente del tipo orientación con la que trabaje, construirás una relación con el profesional que te atienda. Pero eso no significa que vaya a ser tu amigo. No obstante, el psicólogo no está allí para juzgarte y construir una buena relación con él es mejor que cualquier técnica psicológica.

Tu psicólogo quiere ayudarte. Cuando tenemos la autoestima baja podemos pensar que el profesional que nos está escuchando lo hace por obligación o porque le pagamos. No hay psicólogos entre las personas más ricas del mundo. Créeme, nadie se mete a psicólogo por dinero. Realmente queremos ayudar.

El psicólogo no tiene una varita mágica… ni una bola de cristal. Muchas preguntas que se plantean durante las primeras sesiones revelan aspectos más profundos y no se responden inmediatamente. Normalmente, nos vamos encontrando mejor a medida que vamos hablando. No siempre es fácil. La terapia requiere pensar, reinterpretar y probar formas de actuar alternativas.

Prepárate para sentir. Es normal estar nervioso la primera vez que visitas a un psicólogo. Cuando iniciamos una terapia, aparecen un montón de emociones, nos reencontramos con sentimientos que hemos estado evitando o que nunca habíamos explorado del todo. Puede que llores, no te preocupes, suele pasar; siempre tenemos pañuelos y agua a mano. También te reirás. No siempre uno sale “mejor” de una sesión pero es importante permitirse sentir toda la gama de emociones. Si te resulta difícil encontrar las palabras adecuadas, explícaselo al terapeuta, te ayudará a romper el hielo, le ayudará a entenderte. Las personas sentimos por alguna razón.

Participa activamente. Seguramente pasará algún tiempo hasta que notes alguna mejoría, con la inversión de tiempo y dinero que eso supone. Seguir una terapia supone un esfuerzo, pero también va a ser la mejor inversión que hagas. Cuanto más te involucres en el proceso, antes avanzarás. Habrá días en los que no querrás ir a la sesión. Bien, son precisamente ESAS sesiones a las que TIENES que ir porque son las más significativas. Estas dudas señalan el trabajo que queda por realizar. Los psicólogos no nos ofendemos cuando alguien nos explica que ha valorado no asistir a su cita. Es más, normalmente nos sirve para hablar sobre cómo va el proceso y hacia dónde se dirige. Por eso es importante que seas honesto. Aparentar algo que no eres o explicar algo que no sientes es una pérdida de tiempo. Tú marcas el ritmo de tu autoconocimiento. Obtendrás de la terapia lo que estés dispuesto a poner en ella.

Planea algo para después. Como vas a sentir muchas cosas, tómate un tiempo para procesar lo ocurrido en la sesión:

No recomiendo una sesión en medio de dos reuniones importantes de trabajo o antes de un examen. Foto de Elise Forest.

No recomiendo una sesión en medio de dos reuniones importantes de trabajo o antes de un examen. Foto de Elise Forest.

lee un libro, vete a tomar un café, vuelve caminando a casa,… haz algo que te permita seguir cuidando de ti.

Pruébalo y disfruta del proceso. Suena raro, lo sé, pero es fascinante lo que podemos aprender de nosotros mismos durante la terapia, cómo cambia la forma de entender nuestro pasado o relacionarnos. En el transcurso de las sesiones uno crece y aprende y acaba transformándose en alguien ligeramente diferente: más sano, más feliz y emocionalmente estable. Es un proceso.

Bonus: Y no, no es como las películas. No esperes tumbarte en un diván y que un señor con barba te pregunte sobre tu primer recuerdo.

Acudir al psicólogo por primera vez pude ser difícil. Pero una vez tomada la decisión, es importante estar tranquilo y confiar en nuestra capacidad de comunicar lo que nos ha llevado a pedir ayuda.

Espero que leer este texto te haya ayudado a sentirte más seguro. También se lo puedes recomendar a alguien que se esté planteando dar este paso.

 

Depresión en la adolescencia

La depresión es un trastorno que puede darse en todas las edades, también en la adolescencia. Es importante que los padres puedan detectar su presencia ya que un diagnóstico y tratamiento precoces disminuyen su posterior aparición.
salar_vidal_depresión

Según la OMS, la depresión es la primera causa de enfermedad y discapacidad entre los adolescentes.

Aún hoy existe el mito de que la adolescencia es una etapa feliz y libre de cargas. Pero lo cierto es que la depresión también puede arrancar en la pubertad pasando desapercibida.

No hay datos oficiales de cuántos menores están deprimidos. Según la Sociedad de Psiquiatría Infantil, en España, la prevalencia del trastorno se sitúa en torno al 6% en adolescentes,

Algunas entidades dedicadas a la salud del menor afirman que atienden ahora a más chicos. Además, si tiempo atrás los jóvenes consultaban sobre los 20 años, ahora la mayoría de adolescentes piden ayuda entre los 13 y los 15, siendo las chicas el doble que los chicos.

Los cambios en las estructuras familiares, el aumento de las desigualdades económicas por la crisis y las diferencias entre expectativa y realidad podría explicar este incremento.

¿Cómo es la depresión adolescente?

La depresión en la adolescencia es difícil de detectar porque sus síntomas pueden ser diferentes a los que vemos en los adultos y a menudo se confunden con actitudes propias de la edad. En la pubertad, la depresión se parece más a la irritabilidad.

"¿Deprimido? ¡Siempre estás enfadado, tío!" Los adolescentes son más propensos a presentar irritabilidad o inquietud durante la depresión.

“¿Deprimido? ¡Siempre estás enfadado, tío!” Los adolescentes son más propensos a presentar irritabilidad, confrontaciones  o inquietud durante la depresión.

No hay una señal que indique claramente el cuadro depresivo y en cada adolescente, la depresión se expresará diferente. El diagnóstico estará basado en un conjunto de síntomas y cambios en el estado de ánimo, en el comportamiento y en el funcionamiento físico dentro de un período de tiempo.

Los adolescentes no suelen decir “estoy deprimido, quiero ir al psicólogo”, lo habitual es que no pidan ayuda hasta que la situación sea grave.

Criterios diagnósticos

Un diagnóstico de depresión requiere la concurrencia de cinco (o más) de estos síntomas: Humor deprimido, pérdida de interés, pérdida o ganancia de peso (sin hacer dieta), insomnio o aumento de las horas de sueño, agitación o inhibición motrices observables, pérdida de energía, sentimientos de culpa y/o inutilidad e ideas de muerte o suicidio.

La esencia del trastorno depresivo es un estado de ánimo depresivo y/o irritable y una disminución del interés o de la capacidad para el placer.

Estos síntomas deben mantenerse durante, al menos, dos semanas y ser lo suficientemente importantes como para provocar malestar significativo o deterioro académico, social.

Algunas señales reveladoras

Las señales más reveladoras que permite detectar a los padres cuándo sus hijos podrían sufrir depresión son:

Humor deprimido: Diferenciar entre tristeza y depresión no es sencillo. Estar triste es algo común y no significa siempre estar deprimido. Cuando la tristeza altera la vida del chico, su conducta, su alimentación y sus relaciones; debemos pensar en depresión.

Pérdida de interés por lo que antes les gustaba: Si tu hijo jugaba todo el día a básquet pero ahora “pasa”, puede ser significativo. Los adolescentes no siempre destacan por su alta motivación, pero si dejan de disfrutar de las cosas que le solían gustar, puede ser revelador.

Insomnio o hipersomnia: Muchos chicos dormirían hasta mediodía. Pero si tu hijo prefiere esconderse en la cama cuando tiene actividades programadas que le gustan, tiene patrones de sueño irregulares o duerme una cantidad inusual de siestas, esto podría indicar depresión.

Ideas de muerte recurrentes: Como los adultos, los jóvenes pueden menospreciar la vida propia o ajena y llevar a cabo actividades autodestructivas.

Consumo de sustancias: Algunos adolescentes descubren en las drogas o el alcohol un alivio temporal. Pasado su efecto, el uso de tóxicos potencia el malestar.

Mala conducta: Hay una delgada línea entre el mal comportamiento adolescente típico (desafiar, buscar el límite, romper alguna norma) y la posibilidad de que tales conductas estén causadas por la depresión. ¿Con qué frecuencia se comporta así? ¿Cómo reacciona cuando se le hace recapacitar?

Síntomas físicos: Dolores de estómago o de cabeza recurrentes, cansancio extremo, tensión muscular,… sin explicación física aparente.

Aislamiento social: Muchos adolescentes se encierran en sus habitaciones, se niegan a hablar con sus padres y quieren estar solos de vez en cuando. El aislamiento social es diferente. Por ejemplo, valdrá la pena explorar por qué ha dejado de ir a patinar con sus amigos. ¿Se ha peleado con ellos? ¿Pasa tiempo con nuevos amigos?

Descenso del rendimiento escolar: Los problemas académicos frecuentemente nos indican si el chico se concentra bien o si confía en sus capacidades. Una señal de que algo va mal son las ausencias y retrasos en el instituto.

Historial familiar de depresión: ¿Alguien en la familia tiene depresión? ¿Los padres?  Vivir con adultos deprimidos no suele resultar estimulante.

Ya sea porque se enfrenta a una depresión o porque está pasando por un tramo difícil en su desarrollo, los padres tienen que estar alerta para apoyar a su hijo y distinguir qué tipo de ayuda necesita. Consultar con el médico de familia o seguir las recomendaciones de un psicólogo es un buen inicio.

La depresión en la adolescencia no es necesariamente un diagnóstico de por vida. Un tratamiento a tiempo permite resolver con éxito este momento complicado.

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Validar

Convivir con un hijo adolescente puede ser un auténtico reto. Un día le estás dando el beso de buenas noches a tu niño, a la mañana siguiente, caminas de puntillas para no despertar a la “bestia”. Durante la adolescencia, muchos padres califican la relación con sus hijos como impredecible o desagradable y sienten que hablan en otro idioma.

Tras trabajar durante diez años con adolescentes y sus familias, creo que mi rol como psicólogo es el de traductor. Es decir, trabajo para que padres e hijos entiendan el idioma del otro y así puedan comunicarse. Existen muchas herramientas para ayudar a padres e hijos a conectar de nuevo, pero quizás la más útil sea la validación.

Validar es conocer los pensamientos y sentimientos del otro y darle a entender que lo que piensa y siente tiene sentido y es comprensible dadas las circunstancias. Validar no significa estar de acuerdo. Es mostrar que estamos escuchando y entendiendo lo que el otro quiere decir sin juzgarlo.

¿Cómo validamos a un adolescente?

A menudo, los chicos se sienten criticados o no escuchados por sus padres. Esta percepción suele acabar en conflicto y, a la larga, los hijos dejan de hablar con sus padres. Cuando los adultos validan, los jóvenes se sienten más dispuestos a conversar y están más receptivos a la información que les dan los adultos.

Validar calma los ánimos y fomenta el diálogo. En mi experiencia, la mayoría de padres sólo quieren conversar con sus hijos y cuando validan, los canales de comunicación se abren de nuevo. De igual manera, los adolescentes disfrutan hablando con un adulto que les entienda pero en cuento huelen un ápice de juicio, se cierran, atacan o salen pitando.

Parece sencillo, ¿no? La verdad es que validar a un hijo adolescente puede resultar difícil por muchas razones. Algunas veces, el comportamiento adolescente nos parece irracional y es una auténtica hazaña rescatar algo que validar. Otras, después de muchas frustraciones y discusiones, las ganas de validar se han esfumado. Finalmente, muchos padres se atascan pensando que cuando validan a sus hijos, están dando su brazo a torcer.

Validar no es decirle al otro que lo está haciendo todo bien; es usar una herramienta que nos ayuda a empezar un diálogo y prevenir un conflicto.

Validando paso a paso

Aunque aquí muestro una secuencia, no hay un orden correcto a seguir y no es necesario utilizar todos los pasos en una misma situación.

 - Escucha activamente y sin juzgar. Sin este principio, no podemos hacer nada.
 - Reflexiona sobre sus pensamientos y sentimientos (no sobre los tuyos). De esta manera, se sentirá escuchado y se evitan malos entendidos porque nos podrá corregir en caso de haber malinterpretado algo. Por ejemplo: “Me ha parecido que decías que te sentías agobiado por todo lo que tienes que hacer”.
 - Empatiza. En ocasiones, los adolescentes no dicen abiertamente cómo se sienten. Entonces nos tenemos que aventurar a poner palabras sobre lo que pueden estar sintiendo. Por ejemplo: “Si mis padres me dijeran que están preocupados por los amigos con los que salgo, seguramente me enfadaría y me sentiría juzgado. ¿Es así como te sientes?”.
 - Conoce los motivos de su reacción intentando mostrar comprensión por su comportamiento. Por ejemplo: “Entiendo que te sientas tan triste después de que tu amigo pasara de ti. Tú valoras mucho su amistad y no piensas haberle hecho nada para que no te haga caso”.
 - Reconoce lo que hace bien, sus buenas ideas su buen criterio. Por ejemplo: "Debe ser complicado para ti intentar hacer lo mejor en esta situación manteniendo la calma”.

Para acabar algo con lo que comenzar

Piensa la última vez que alguien te escuchó de verdad. ¿Cómo te sentiste? ¿Sentías que te entendían? ¿Sentiste que podías compartir algo más con esa persona? A todos nos gusta sentirnos validados, también a los adolescentes.

Guardar

Una caja de herramientas

La vida está llena de cambios: mudanzas, ascensos, estrenos y… ¡el nuevo año que empieza! Los cambios nos permiten mirar atrás y utilizar lo aprendido para mejorar en el futuro.

Pero a veces nos vemos obligados a cambiar. No porque nos sintamos necesariamente motivados o seamos especialmente valientes. A veces, simplemente, lo tenemos que hacer: renovarse o morir.

Estoy escribiendo esta entrada pensando en aquellos que estén pasando por momentos difíciles y sientan que no pueden afrontarlos ni física ni mentalmente. Para ellos, y para todos los demás, he preparada una pequeña caja de herramientas. Son cuatro instrumentos que me han ayudado y creo que también os pueden ser útiles a vosotros.

Un programa de entrenamiento llamado “Del sofá a los 5km”. Empezar a correr no fue fácil para mí. Las excusas para quedarme en el sofá eran de todos los colores y sabores posibles. Una vez conseguía ponerme las zapatillas, empezaba con mucha fuerza, me cansaba a los pocos minutos y tardaba días en recuperarme. Consecuencia: no volvía a correr hasta pasadas varias semanas. Con este programa, no tienes que esforzarte en exceso. Sólo tienes que ser regular y seguir los intervalos de tiempo e intensidad propuestos. Con lo cual obtienes dos beneficios: te pones en forma y estás concentrado. Correr largas distancias o más rápido acaba llegando solo.

Las primera semana del plan. Mi consejo: Antes de ponerlo en práctica, consulta con un médico.El plan completo aquí: http://www.habitosvitales.com/2008/06/27/del-sofa-a-los-5k-un-programa-para-empezar-correr/

Meditar. La meditación se está convirtiendo en un pequeño milagro. Personalmente, no la he descubierto hasta el año pasado. Desde entonces, le dedico 10 minutos al día, como mínimo. La meditación nos permite centrarnos en el aquí y el ahora. En lo que somos y en lo que no somos. Lo que es esencial y de lo que podemos prescindir. Y sobre todo, a tomar cierta distancia de nuestro día a día. Hay miles de videos en YouTube y decenas de aplicaciones. Un buen recurso para iniciarse es Zenfie.

 

covey_los_7_habitos_de_la_gente_altamente_efectivaUn libro llamado “Los siete hábitos de la gente altamente efectiva” de Stephen Covey. Hace unos meses asistí a un curso de finanzas para psicólogos impartido por economistas. Cuál fue mi sorpresa que, lejos de hablarnos de ingresos, gastos y beneficios; nos explicaban, a nosotros psicólogos, conceptos como motivación, relaciones o empatía. Uno de los libros que nos recomendaron fue éste.  No es un libro para leerlo de un tirón. Pero sí para consultar con frecuencia. Mediante anécdotas, Covey nos invita a reflexionar sobre nuestros actos y sobre cómo acceder al cambio… de verdad. No sólo está orientado al mundo laboral, también expone situaciones cotidianas del ámbito personal y familiar.

La última herramienta de la caja. La Plegaria de la Serenidad. Quizás sea la combinación de palabras más potente que haya leído. La he visto escrita en internet cientos de veces. Unas webs se la atribuyen a los jefes indios, otras a San Agustín o a John Lennon. Pero parece que fue el filósofo Reinhold Niebuhr su autor. Aunque empiece por la palabra “Señor”, no tiene un especial contenido religioso y se puede sustituir por “Energía”, “Universo” o cualquier persona que sea relevante para vosotros. Ahí va:

Señor, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar,

Fortaleza para cambiar lo que soy capaz de cambiar.

Sabiduría para entender la diferencia.

Espero que os haya gustado mi regalo. Ojalá estéis pasando unas felices fiestas y no necesitéis nada de esto… pero podéis dejar esta cajita a mano por si os hiciera falta.

PD: Un regalo más de última hora. Amigos. Hay problemas por los que no deberíamos pasar solos. Con alguien de confianza, tenemos más garantía de éxito. Si tenéis un amigo que confía en vosotros, cuidadlo. Si encontráis a alguien en quien confiar, confiad y compartid lo que os preocupa. Atesorad amigos de verdad.

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

“Papá, quiero ser…”

No siempre es fácil para los padres entender la vocación de sus hijos. Además de la angustia por clarificar su futuro, los chicos tienen que lidiar con la presión de tener éxito… signifique ‘éxito’ lo que signifique.

Muchas veces, los jóvenes no saben qué estudiar. Todos los que hemos pasado por el trance de escoger una formación, sabemos que uno no siempre acaba eligiendo pensando en lo que le gusta, sino que lo hace por los supuestos beneficios económicos que dará tal o cual profesión.

En esto los padres lo tienen claro: prefieren que su hijo sea un ingeniero del montón a tener un apasionado artista como heredero. Muchas veces, para no herir la sensibilidad del joven, acceden a buscar soluciones intermedias. “Ni hablar de ‘Bellas Artes’. ¿Qué tal ‘Diseño Industrial’?”.

Desde la angustia, los padres preguntan ¿de qué sirve tener una profesión de la que no puedes vivir, que no paga facturas? A veces les contesto que la ingeniería ha dado de comer a muchos hombres, a la vez que les iba quitando la alegría por su trabajo.

Pienso que con las chicas, los padres son más (malévolamente) permisivos ya que a menudo la exigencia se reduce a “que trabaje, da igual de qué, pero que trabaje”. Como si trabajar, de lo que sea, fuera lo máximo a lo que su hija pudiera aspirar, sin importar sus deseos, sus capacidades o sus intereses.

A los hombres, en cambio, se nos demanda que seamos analíticos, líderes, directivos, seguros, resolutivos,… ¡exitosos! Cuando estas aptitudes sólo las tienen algunos, y algunas mujeres, claro está, y sólo puede ganar uno.

Williams y Bennet realizaron un estudio sobre lo que hombres y mujeres consideraban valores masculinos y femeninos. Los diez primeros valores masculinos escogidos por los propios hombres aparecen en la imagen.  Foto original de Lauren Mitchell.

Williams y Bennet realizaron un estudio sobre lo que hombres y mujeres consideraban valores masculinos y femeninos. Los diez primeros valores masculinos escogidos por los propios hombres aparecen en la imagen. Foto original de Lauren Mitchell.

No todos los hombres sienten interés por dirigir, vencer o resolver cualquier clase de problema. No estoy defendiendo la duda patológica o el desentenderse de las obligaciones de uno. Pero creo en el derecho de los hombres, de cualquier edad, de no saber qué hacer, sin que nos castiguen, ni castigarnos,  por ello.

Admitir nuestras limitaciones y que se nos acepte también con ellas nos humaniza y nos libera. Pedir ayuda nos rescata de tener que saberlo todo. Y todo ello nos permite aprender, descubrir, para finalmente, escoger.

Tres casos curiosos

brianmaynasa2Aunque le construyó su guitarra eléctrica, el padre de Brian May se llevó un disgusto cuando, a principios de los 70 su hijo dejó colgado su doctorado en Astrofísica para vender más 200 millones de discos con Queen. Finalmente, May defendió su tesis en 2008 y en 2015 colaboró con la NASA en su proyecto “New Horizons”.

 

luis_salar_vidal_wyoming

Foto de milenamphoto.

José Miguel Monzón Navarro, más conocido El Gran Wyoming, nació en el seno de una familia de farmacéuticos. Se licenció en Medicina pero abandonó su trabajo como médico para dedicarse al mundo del espectáculo. Se ha ganado la vida como humorista actor, músico, escritor y columnista. Actualmente es el presentador del programa de televisión El intermedio, en La Sexta.

eduardo_mendoza

Querido por la crítica y el público, Eduardo Mendoza comenzó a escribir mientras realizaba las prácticas de Derecho. Este año ha ganado el premio Cervantes. (Foto de Piotr Drabik.

http://www.lavanguardia.com/cultura/20161201/412302281243/el-novelista-que-surgio-del-abogado.html

 

Notas:
 Williams, J.E. & Bennett, S.M. Sex Roles (1975) 1: 327. doi:10.1007/BF00287224

Las dificultades en el aprendizaje

Imagina ir a trabajar y no ser capaz de hacer tu trabajo. Ahora imagina que no puedes dejar tu empleo. Imagina que eso te pasa cada día. Así es la vida de un chico con dificultades en el aprendizaje.

Las dificultades en el aprendizaje afectan a un número considerable de estudiantes a lo largo de toda su vida académica y, a menudo, también interfieren en su comportamiento en el aula. ¿Cómo portarse bien en clase cuando uno no entiende nada?

La convivencia con los padres, la relación con los amigos, las reacciones ante los profesores y, más adelante, el trabajo, también se ven perjudicados por estos problemas. Durante la escolarización, resultan un obstáculo para escuchar, razonar, calcular, archivar y recuperar la información, escribir, leer o expresarse.

 Algunas señales de alerta son:

  •  Falta de interés por los temas relacionados con el colegio o los estudios.
  • Acoso escolar.
  • Confusión sobre lo que tiene que estudiar.
  • Bajo rendimiento.
  • Postergación de obligaciones.
  • Mal manejo del tiempo.
Niños con dificultades en el aprendizaje se sienten frustrados cuando tienen que estudiar. (Foto de: www.amenclinics.com)

Niños con dificultades en el aprendizaje se sienten frustrados cuando tienen que estudiar. (Foto de: www.amenclinics.com)

Una identificación temprana puede resultar significativamente beneficiosa. Por ejemplo, un niño al que le cuesta especialmente leer en primaria tiene más posibilidades de rendir por debajo de sus posibilidades en el instituto.

No todos los casos son iguales. Algunos alumnos siempre han tenido problemas para aprender nuevos contenidos, mientras otros lo han hecho bien durante los primeros años de escuela y han comenzado a tener problemas a medida que los cursos se iban complicando. Algunos chicos tienen problemas en algunas asignaturas pero en otras aprenden fácilmente.

Aunque habitualmente sean descritos como “vagos” o se les diga hasta la saciedad que rinden por debajo de sus posibilidades, la mayoría tienen una inteligencia normal. Una buena evaluación psicológica será útil para ver qué está pasando y qué cambios educativos se pueden aplicar.

En muchas ocasiones, chicos diagnosticados de TDAH también presentan estos problemas. También es habitual que se muestren nerviosos o inseguros ¡Imposible sentirse bien cuando uno no para de escuchar lo mal que lo hace!

También ocurre en el sentido contrario. Es posible que un chico desarrolle un cuadro de estrés como resultado de sus dificultades académicas. Es decir, un chico que tenga estas dificultades y que no esté recibiendo el tratamiento adecuado puede angustiarse ante la presión de los padres para que saque mejores notas o frustrarse ante unos profesores que no le ofrecen la ayuda que necesita. Como consecuencia, el chico puede no querer ir a la escuela o manifestar este estrés en forma de agresividad hacia un adulto o un compañero.

¿Por dónde empezamos?
Una buena evaluación nos dirá sobre qué procesos trabajar en la solución de problemas matemáticos.

Una buena evaluación nos dirá sobre qué procesos trabajar en la solución de problemas matemáticos.

La evaluación inicial es el proceso que nos informa si el alumno tiene alguna dificultad y qué objetivos se tratarán durante la reeducación. Es el primer paso en el desarrollo de una intervención que le ayude a aprender. Para ello, reunimos información de varias fuentes sobre su funcionamiento y desarrollo. Padres, profesores y otros adultos allegados informan sobre aspectos cognitivos, del comportamiento, físico, emocional y del desarrollo, entre otras áreas. Todos esos datos se usan para determinar qué necesidades educativas presenta.

La evaluación psicopedagógica quiere conseguir:

  • Identificar si hay retrasos en los aprendizajes.
  •  Detectar  qué problemas concretos tiene el niño para aprender y detectar sus puntos fuertes.
  • Planificar un programa individualizado para que aprenda.
  • Elaborar estrategias que le sean útiles para aprender.
  • Medir el progreso: ¿Está ayudando la intervención? ¿De qué manera? ¿Qué queda por mejorar?

 Las dificultades del aprendizaje más conocidas son:

Dislexia. Afecta la fluidez y la comprensión de la lectura, la escritura, la ortografía, el habla y el recuerdo. La dislexia puede afectar al aprendizaje basado en el lenguaje.

Discalculia. Es difícil para las personas con discalculia comprender los símbolos matemáticos, organizar o memorizar números. Habilidades como entender números y aprender hechos basados en matemáticas se ven afectados. 

Disgrafía. Esta dificultad dificulta escribir de forma legible, separar las palabras correctamente, deletrear, pensar y redactar al mismo tiempo, o situarse espacialmente en el papel.

 En una próxima entrada os pondré ejemplos reales sobre intervenciones reeducativas de las que se han beneficiado algunos estudiantes.

Unas palabras sobre el duelo

Aunque persista la idea de que las personas que van a terapia “están locas”, la realidad es que normalmente los psicólogos atendemos a personas corrientes que se enfrentan a situaciones comunes de la vida, como por ejemplo, la pérdida de un ser querido.

El término duelo tiene diversos significados. Lo utilizamos para indicar la experiencia de la persona que ha perdido a un ser querido. También se puede aplicar a otros tipos de pérdida: de pareja, de empleo, de salud,… Otro significado se refiere al proceso por el que pasamos hasta adaptarnos a la pérdida de una persona amada.

El duelo abarca un amplio rango de sentimientos que pueden ir desde la pena profunda hasta la sensación de liberación. El proceso de adaptación a la pérdida puede variar drásticamente de una persona a otra en función de la relación que tenía con el fallecido, las circunstancias de la muerte, la edad del difunto y otros factores como las pérdidas previas o la fe.

Sentimientos, pensamientos, comportamientos

Normalmente asociamos el duelo con sentimientos de tristeza, añoranza, culpabilidad, rabia,… Algunas personas pueden sentirse incapaces de sentir y experimentar la vida como un sinsentido. Otras se verán aliviadas. Las emociones a menudo nos sorprenden por su intensidad y pueden confundirnos cuando, por ejemplo, añoramos a alguien con quien manteníamos una relación dañina.

Los pensamientos durante el proceso de duelo pueden ir desde “cómo ha podido pasar” a cuestionarse

Aunque no hay una forma correcta de experimentar una pérdida, algunas actitudes y comportamientos pueden resultar de más ayuda que otros.

Aunque no hay una forma correcta de experimentar una pérdida, algunas actitudes y comportamientos pueden resultar de más ayuda que otros.

obsesivamente sobre lo que se habría podido haber hecho para evitar la muerte. Algunos mensajes pueden consolar (“tuvo una buena vida”) o angustiar al doliente (“se ha ido muy pronto”). Este ir y venir de pensamientos es un intento de dar sentido a la pérdida.

Las personas que atraviesan un duelo pueden pasar del llanto a la risa, de compartir sus sentimientos a aislarse en actividades solitarias. Algunas personas se encuentran cómodas en compañía de otros, especialmente si estos también han pasado por una pérdida, otras preferirán estar a solas con sus sentimientos.

 El proceso de duelo

Aunque cada uno de nosotros pasa el duelo a su manera y se toma el tiempo que necesita, diversos autores han intentado abordar este proceso como si fueran etapas, otros como si fueran fases y algunos hablan de tareas del duelo. En general, todos están de acuerdo en que en el duelo se observan diversos momentos: shock, negación e ira, pena, la elaboración en sí misma y reparación.

Este proceso no es lineal, es decir, las personas van y vienen de un momento a otro. El duelo se da por acabado cuando se ha pasado por todas las fases, cuando podemos pensar y hablar de la persona difunta sin un dolor extremo y cuando volvemos a interesarnos por lo que nos rodea.

Algunos retomarán sus actividades habituales en seis meses, aunque sigan teniendo momentos de tristeza. Otros se comenzarán a sentir mejor más tarde, y, a veces, algunas personas pasarán años desconsoladas.

 El duelo se complica

Uno nunca se recupera del todo de una pérdida pero el tiempo mitiga su intensidad. Hablamos de duelo complicado cuando este proceso interfiere en el funcionamiento habitual de la persona, cuando se extiende en un largo periodo de tiempo, cuando se inicia tiempo después de la muerte, cuando la intensidad del sufrimiento incapacita a la persona o ésta presenta síntomas físicos y psicológicos sin ser consciente de la relación que guardan con la pérdida.

Los síntomas del duelo complicado son casi idénticos a las reacciones normales pero se diferencian en intensidad y duración. Aunque cada uno necesita su tiempo y siente a su manera, cuando el malestar emocional no encuentra alivio, hace un año o más que la persona se siente así y el dolor impide volver a las actividades cotidianas, hay que considerar que el duelo se esté complicando.

El duelo nos propone a volver al día a día conviviendo con la ausencia.

En resumen, enfrentarse a la muerte de un ser querido es una cuestión muy compleja y se vive de muchas formas diferentes. Salvo casos concretos, todas las reacciones ante la pérdida son igual de válidas y deben aceptarse.

A menudo, elaborar una pérdida es una tarea complicada y puede requerir ayuda profesional. En otra entrada os explicaré cómo ayudamos los psicólogos a las personas que pasan por este proceso.

Una carpa en la Mercè

El ayuntamiento de Barcelona instaló durante las fiestas de la Mercè una carpa con el objetivo de prevenir la violencia sexista y asistir a las víctimas de ésta. La respuesta ciudadana ha sido clara: más de quinientas personas se acercaron para informarse sobre los recursos municipales existentes, dos de cada tres personas asesoradas eran mujeres y de éstas, más de la mitad tenían menos de veinticinco años.

Uno de los servicios que ofrecía el stand era informar sobre situaciones concretas vividas por las personas atendidas: ¿se puede considerar acoso este mensaje de mi jefe?; cuando mi pareja hace esto, ¿me está agrediendo? Estas preguntas nos tienen que hacer reflexionar sobre las dudas que aún tenemos para identificar una situación de violencia de género.

Cartel de la campaña.

Cartel de la campaña.

Por lo general, se nos hace muy complejo reconocer situaciones de violencia en nuestro día a día y, más aún, emprender las acciones necesarias. La violencia hacia las mujeres no siempre se considera como un problema presente en nuestro entorno. Algunas creencias populares al respecto están muy arraigadas en la población y se dan como ciertas cuando carecen de validez científica. Estos “mitos” minimizan, llegando a silenciar, esta problemática con relativa facilidad. Veamos algunos ejemplos.

Los casos de violencia hacia las mujeres son pocos, sólo ocurren en zonas marginales o a “ciertas” mujeres, por lo que podemos estar tranquilos, esto no pasa en nuestro alrededor. La realidad muestra que esta violencia aparece en todas las clases sociales. También entre personas de alto nivel socio-económico. La diferencia está en que estas últimas tienen más recursos para disimularla o silenciarla.

En mayo de 2011, el entonces director general del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Kahn, fue detenido en Nueva York para responder a una denuncia presentada contra él por abusos sexuales.  Noticia completa: http://economia.elpais.com/economia/2011/05/15/actualidad/1305444773_850215.html

En mayo de 2011, el entonces director general del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Kahn, fue detenido en Nueva York para responder a una denuncia presentada contra él por abusos sexuales.
Noticia completa: http://economia.elpais.com/economia/2011/05/15/actualidad/1305444773_850215.html

Los hombres que agreden a las mujeres están enfermos o lo hacen bajo los efectos del alcohol… por lo tanto no son responsables de sus actos. Aunque algunos casos existe un abuso de alcohol o de otras sustancias en este tipo de agresiones, este consumo nunca justifica tales comportamientos ya que rara vez los agresores actúan en contra de otras personas de su entorno que sean hombres. Además, no hay ningún estudio que vincule una patología mental, la que sea, con violencia de género. Sí que es relevante la frecuencia con la que se encuentra entre los agresores creencias características de la “masculinidad tradicional”, por no decir rancia, que incluyen el uso de la violencia para resaltar el poder del hombre sobre la mujer.

Una última creencia muy arraigada es aquella que sostiene que la mujer merece la agresión por algo que ha hecho o dicho. Es decir, las mujeres provocarían ciertas situaciones, o no harían lo suficiente para evitarlas, y los hombres caerían prisioneros en sus artimañas. Este mito está detrás de frases como “lo estaba buscando”, “tal y como iba vestida…”, “en el fondo le gusta que le peguen”… El escándalo llega cuando estas ideas llegan a la opinión pública mediante titulares como éste:

http://www.lavanguardia.com/vida/20160911/41235943018/juez-victima-violacion-rodillas-juntas.html  (Nota: Aunque parezca de 1916, la noticia es de hace unas semanas).

http://www.lavanguardia.com/vida/20160911/41235943018/juez-victima-violacion-rodillas-juntas.html (Nota: Aunque parezca de 1916, la noticia es de hace unas semanas).

La experiencia de la carpa es un ejemplo de cómo son de necesarias estas acciones para evitar nuevas agresiones y ayudar a las víctimas.

¿Quién es quién en el bullying?

Las primeras investigaciones sobre el bullying, o acoso escolar, se centraron, básicamente, en el acosador. ¿Quién era? ¿Qué le motivaba? ¿Qué hacía? A pesar de ser el objetivo de burlas y golpes, la víctima, recibía menos atención. Estos trabajos respondían a una visión individualista: en la intimidación hay uno que la realiza y otro que la recibe.

Estudios más recientes han superado este marco y explican el fenómeno del acoso entre iguales desde su dimensión relacional. Además de acosador y víctima, en una situación de violencia en la escuela, hay muchos compañeros conocedores de tales circunstancias, y, por tanto, implicados. Cada uno de estos reaccionará de forma diferente ante estas agresiones.

En una entrada anterior, explicaba la diferencia entre agresividad, violencia y bullying. Cuando hablamos de acoso escolar nos referimos a un maltrato sistemático entre iguales, mantenido en el tiempo y con la intención de hacer mal, imponiendo el esquema de abuso de poder desequilibrado entre víctima y agresor.

Aunque se den en la escuela, agresividad, violencia y acoso no son lo mismo.

Una visión interpersonal del acoso escolar implica tres roles principales: agresor, víctima y espectadores. Un factor que mantendrá la situación de bullying será la respuesta que den estos últimos como testigos.

¿Quién es quién?

Los acosadores son los que llevan a cabo los ataques. Normalmente son impulsivos, dominantes y nada empáticos con sus compañeros. Los que utilizan la fuerza física para intimidar suelen ser robustos. Con los adultos, se muestran desafiantes y violentos. Aunque no son especialmente habilidosos socialmente, son más populares que las víctimas y cuentan con un número considerable de seguidores: los colaboradores y los animadores.

Los colaboradores se ponen del lado del acosador, dependen de él y pueden provocar verbal y físicamente para propiciar una agresión. A pesar de esto, también comparten características con las víctimas y el resto de espectadores. Cuando no desempeñan este papel, se muestran abiertos a resolver los conflictos desde el diálogo.

Los animadores respaldan al acosador alentándolo en sus acciones o riéndose de la víctima. Suelen ser un grupo numeroso que ha normalizado la situación de acoso y la viven como algo curioso y divertido.

Los animadores piensan que un compañero agrada a otro ‘son cosas que pasan’.

En el otro extremo encontramos a la víctima. Las víctimas reciben las agresiones y, aunque no todas reaccionan igual, mayoritariamente responden de forma sumisa y no explican nada de lo sucedido. Suelen ser chicos inseguros, sensibles y poco populares en clase. Aquellas víctimas más activas y seguras de sí mismas, desarrollan actitudes negativas hacia sus compañeros. Mediante burlas, por ejemplo, estas víctimas logran desencadenar una reacción agresiva en los demás que acaba en su contra.

Los distintos roles en el acoso escolar.

Los distintos roles en el acoso escolar.

Los defensores empatizan con las víctimas y le muestran su apoyo de forma más o menos explícita. Unos saldrán en su defensa en el momento del acoso, mientras otros le mostrarán su apoyo en privado.

Finalmente, nos encontramos con un grupo minoritario de compañeros que saben lo que está pasando pero que no intervienen por miedo a las consecuencias que puedan recibir, los espectadores neutrales. Aunque se identifican con la víctima, con su silencio, pretenden evitar convertirse en la próxima. Este miedo a ser los siguientes les puede hacer animar al agresor en sus actos.

Habla un espectador: “Yo no digo nada para que no la tomen conmigo.”

Como hemos visto, el bullying es un fenómeno complejo con varios elementos interactuando entre sí. En otra entrada hablaré sobre el papel de los adultos en estas situaciones. Alumnos, padres y profesores han de ser conscientes de que el acoso escolar debe denunciarse.

7 puntos para elegir al psicólogo adecuado

Después de haberle dado muchas vueltas has decidido buscar un psicólogo pero… ¿por dónde empezar? En esta entrada planteo siete puntos para facilitarte la elección.

Pregunta. Un buen primer paso es preguntar a familiares y amigos si tienen alguna referencia de confianza. Cada vez más gente ha seguido tratamiento psicológico y hablar sobre ello ha dejado de ser tabú. Si te resulta embarazoso o prefieres mantenerlo al margen de tus allegados puedes confiar en tu médico de familia.

Busca una asociación. Cuando uno tiene más o menos claro qué le sucede, una buena forma de dar con el profesional adecuado es contactar con una organización que se dedique a ese problema. Estas instituciones suelen disponer de un archivo de recursos para afectados y familias que incluye un listado de profesionales especializados en esa materia. Por ejemplo, la Asociación Contra la Anorexia y la Bulimia (ACAB) proporciona información sobre las distintas opciones de tratamiento para los afectados por los desórdenes alimentarios.

Seguros de salud. En caso de tener contratado un seguro de salud, puedes buscar si en su cuadro médico hay psicólogos y si su tratamiento está incluido. En caso afirmativo, la compañía debe informarte de los profesionales a los que puedes acudir y cuántas sesiones están cubiertas. Algunas pólizas permiten al mutualista visitarse con especialistas externos a su cuadro con la opción de reembolso de esas sesiones.

Antes de dar el paso. Para poder comprometerte con el seguimiento de una terapia psicológica, conviene que el profesional con el que vayas a trabajar te resuelva algunas dudas.  No temas en preguntar aquello que consideres necesario.

  • ¿Qué formación ha recibido? Actualmente no existe una titulación oficial de psicoterapeuta pero sólo psicólogos y médicos con los estudios adecuados pueden ofrecer este servicio. Quien consulta tiene todo el derecho solicitar los títulos universitarios que den cuenta de la formación del profesional. Así como preguntar sobre la experiencia del terapeuta escogido. ¡Cuidado con los pseudoterapeutas!
No todos los profesionales sanitarios están habilitados para ejercer la psicoterapia.

No todos los profesionales sanitarios están habilitados para ejercer la psicoterapia.

  • ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Con qué frecuencia?… Aunque sin realizar una evaluación del caso es complicado estimar la duración del tratamiento, el profesional sí que podrá asesorarte sobre la frecuencia de las visitas, la duración de las mismas y donde se llevarán a cabo. Tras las primeras entrevistas es habitual establecer un acuerdo terapéutico en el que se especifican aspectos como los objetivos a tratar, la frecuencia de las sesiones, el formato de la terapia,…
  • ¿Cómo trabaja? Existen varias corrientes para el tratamiento del sufrimiento psicológico. Algunas son muy novedosas y otras han demostrado su eficacia con el paso de los años. Unos enfoques se centran en ofrecer soluciones concretas y otros trabajan para averiguar el origen profundo del malestar de la persona que consulta.
No todas las terapias incluyen el uso del diván.

No todas las terapias incluyen el uso del diván.

  •  ¿Y cuánto? El profesional tiene la obligación de informar abiertamente sobre sus honorarios y la forma en la que se pueden abonar. Cada profesional es libre de fijarlos como crea conveniente ya que no existe una “tabla de precios” fijada por los colegios profesionales. Encontrarás más información aquí.
  • ¿Qué va a pasar? Como en cualquier situación de la vida, al plantearnos iniciar un trabajo psicológico podemos crearnos una serie de expectativas. Una expectativa es aquello que esperamos conseguir de una determinada situación. Las expectativas se forman por experiencias previas, mensajes que hemos recibido o las necesidades que tengamos en ese momento. Al iniciar un proceso terapéutico es habitual encontrarnos con no saber qué esperar o qué pedir o tenerlo claro pero no poder expresarlo. También es frecuente desear que la terapia sea la solución a todos nuestros males. Por ello, las expectativas nos pueden acompañar hacia el éxito en nuestro propósito o hundirnos en la frustración si éstas son irreales o exageradas. De nuevo, el profesional nos podrá informar sobre en qué nos puede ayudar y en qué no.

Espero que estas siete preguntas os ayuden a dar el pasar y contactar con el profesional más adecuado para vosotros. Si tienes alguna duda o necesitas alguna aclaración, no dudes en contactar conmigo: luis@salarvidal.com

Antiguas entradas