En octubre de 2015, Diego, de 11 años, dejó una carta junto a su muñeco favorito en la que se podía leer: “No aguanto ir al colegio y no hay otra manera de no ir”. Después de escribir esa nota se tiró por la ventana del quinto piso donde vivía con su familia. Los padres, convencidos de que Diego era víctima de acoso escolar, ya lo habían puesto en conocimiento de la Policía sin que nada cambiase. “Cosas de críos”, habría dicho, supuestamente, el director del colegio. Tres meses después, la Comunidad de Madrid se ha comprometido a reabrir la investigación para determinar si algo ocurrió en el centro que de alguna manera provocara su muerte. ¿A qué nos referimos cuando hablamos de acoso escolar? ¿Es el ‘bullying’ cosa de críos?

Agresividad y violencia
La Real Academia Española define agresividad como la tendencia a actuar o responder violentamente. Esta definición distingue entre agresividad y violencia y prácticamente las iguala. Pero estaremos de acuerdo en que no es lo mismo el chico que empuja a un compañero para coger un buen asiento en el autobús que golpear frecuentemente a otro al que considera débil para amedrentarlo aún más. En el primer caso, la agresividad tiene la finalidad de defender algo que se percibe como bueno y que se ve amenazado (no quiero que me quiten ese sitio al lado de la ventana que tanto me gusta). En el segundo, el objetivo es la destrucción o el dominio, ya no se trata de agresividad, es violencia. La Organización Mundial de la Salud considera que una conducta es violenta cuando existe intencionalidad de hacer daño y un uso del poder. La intencionalidad y el poder distinguirían la violencia de la agresividad y de otros actos accidentales que producen daños.

‘Bullying’
Desde los años 70 una de las formas de violencia que más atención ha recibido es el acoso escolar o ‘bullying’. Definimos ‘bullying’ como una conducta violenta entre compañeros caracterizada por su intencionalidad, persistencia y desequilibrio de poder. Esta violencia, que puede ser física o psicológica, la realiza reiteradamente un alumno (o un grupo) hacia otro, de modo que, la víctima se siente incapaz de salir de esta situación por sus propios medios (Olweus, 2006).

El ‘bullying’ se caracteriza por ser una conducta repetitiva y frecuente, se realiza con el objetivo de intimidar a la víctima y existe un desequilibrio de poder entre quien lo lleva a cabo y quien lo padece.

El acoso escolar adopta varias formas: verbal (motes, insultos, amenazas), física (golpes, empujones, palizas), emocional (chantaje, extorsión, creación de falsas expectativas), sexual (tocamientos no consentidos, gestos obscenos, demandas de favores sexuales) y cibernético (uso de las nuevas tecnologías para insultar, amenazar, difamar).

No todas las formas de agresividad que se dan en las escuelas corresponden con acoso escolar.

Las escuelas y los institutos son los lugares donde niños y adolescentes pasan la mayor parte del tiempo. En las aulas, no sólo se imparten conocimientos técnicos, también se transmiten valores y normas que preparan a los chicos para la vida adulta, aprenden a ser ciudadanos. Una de las principales preocupaciones de la comunidad educativa y de las familias es conseguir la integración de los estudiantes en los centros de estudios y evitar la violencia escolar. Como hemos visto, no todo comportamiento violento es señal de acoso. El ‘bullying’ tiene unas características que le diferencian de otras formas de violencia que se dan en los centros escolares. Y, aunque estén implicados menores, no es cosa de críos.

Detectar el ‘bullying’ no es sencillo. A veces se presenta disimuladamente y logra pasar desapercibido. Eso le permite derivar hacia consecuencias irreversibles, como el caso de Diego, o intenso sufrimiento psicológico.

Espero que la entrada haya sido de vuestro interés. Pienso que cuanta más conciencia haya sobre este tema, se podrá actuar en más casos. En otra ocasión repasaremos quién es quién en las situaciones de acoso escolar.


La definición de acoso es de Olweus:

Olweus, D. (2006). Conductas de acoso y amenaza entre escolares. Morata. Madrid. (1ª edición, 1998).

La diferencia entre agresividad y violencia:

Equipo de Atención al Menor. (2014). Adolescencia y transgresión. Octaedro. Barcelona.

La carta completa de Diego:

http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/conmocion-madrid-por-carta-suicidio-nino-anos-4831447