Después de haberle dado muchas vueltas has decidido buscar un psicólogo pero… ¿por dónde empezar? En esta entrada planteo siete puntos para facilitarte la elección.

Pregunta. Un buen primer paso es preguntar a familiares y amigos si tienen alguna referencia de confianza. Cada vez más gente ha seguido tratamiento psicológico y hablar sobre ello ha dejado de ser tabú. Si te resulta embarazoso o prefieres mantenerlo al margen de tus allegados puedes confiar en tu médico de familia.

Busca una asociación. Cuando uno tiene más o menos claro qué le sucede, una buena forma de dar con el profesional adecuado es contactar con una organización que se dedique a ese problema. Estas instituciones suelen disponer de un archivo de recursos para afectados y familias que incluye un listado de profesionales especializados en esa materia. Por ejemplo, la Asociación Contra la Anorexia y la Bulimia (ACAB) proporciona información sobre las distintas opciones de tratamiento para los afectados por los desórdenes alimentarios.

Seguros de salud. En caso de tener contratado un seguro de salud, puedes buscar si en su cuadro médico hay psicólogos y si su tratamiento está incluido. En caso afirmativo, la compañía debe informarte de los profesionales a los que puedes acudir y cuántas sesiones están cubiertas. Algunas pólizas permiten al mutualista visitarse con especialistas externos a su cuadro con la opción de reembolso de esas sesiones.

Antes de dar el paso. Para poder comprometerte con el seguimiento de una terapia psicológica, conviene que el profesional con el que vayas a trabajar te resuelva algunas dudas.  No temas en preguntar aquello que consideres necesario.

  • ¿Qué formación ha recibido? Actualmente no existe una titulación oficial de psicoterapeuta pero sólo psicólogos y médicos con los estudios adecuados pueden ofrecer este servicio. Quien consulta tiene todo el derecho solicitar los títulos universitarios que den cuenta de la formación del profesional. Así como preguntar sobre la experiencia del terapeuta escogido. ¡Cuidado con los pseudoterapeutas!
No todos los profesionales sanitarios están habilitados para ejercer la psicoterapia.

No todos los profesionales sanitarios están habilitados para ejercer la psicoterapia.

  • ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Con qué frecuencia?… Aunque sin realizar una evaluación del caso es complicado estimar la duración del tratamiento, el profesional sí que podrá asesorarte sobre la frecuencia de las visitas, la duración de las mismas y donde se llevarán a cabo. Tras las primeras entrevistas es habitual establecer un acuerdo terapéutico en el que se especifican aspectos como los objetivos a tratar, la frecuencia de las sesiones, el formato de la terapia,…
  • ¿Cómo trabaja? Existen varias corrientes para el tratamiento del sufrimiento psicológico. Algunas son muy novedosas y otras han demostrado su eficacia con el paso de los años. Unos enfoques se centran en ofrecer soluciones concretas y otros trabajan para averiguar el origen profundo del malestar de la persona que consulta.
No todas las terapias incluyen el uso del diván.

No todas las terapias incluyen el uso del diván.

  •  ¿Y cuánto? El profesional tiene la obligación de informar abiertamente sobre sus honorarios y la forma en la que se pueden abonar. Cada profesional es libre de fijarlos como crea conveniente ya que no existe una “tabla de precios” fijada por los colegios profesionales. Encontrarás más información aquí.
  • ¿Qué va a pasar? Como en cualquier situación de la vida, al plantearnos iniciar un trabajo psicológico podemos crearnos una serie de expectativas. Una expectativa es aquello que esperamos conseguir de una determinada situación. Las expectativas se forman por experiencias previas, mensajes que hemos recibido o las necesidades que tengamos en ese momento. Al iniciar un proceso terapéutico es habitual encontrarnos con no saber qué esperar o qué pedir o tenerlo claro pero no poder expresarlo. También es frecuente desear que la terapia sea la solución a todos nuestros males. Por ello, las expectativas nos pueden acompañar hacia el éxito en nuestro propósito o hundirnos en la frustración si éstas son irreales o exageradas. De nuevo, el profesional nos podrá informar sobre en qué nos puede ayudar y en qué no.

Espero que estas siete preguntas os ayuden a dar el pasar y contactar con el profesional más adecuado para vosotros. Si tienes alguna duda o necesitas alguna aclaración, no dudes en contactar conmigo: luis@salarvidal.com